Ing. José Enrique Silva Pellegrin
El Estado tiene la responsabilidad de garantizar la salud personal y colectiva, normalizando, regulando, supervisando y promoviéndola.
En este sector, contener costos en un contexto desorganizado puede llevar a reducir aun más calidad de los servicios y a incrementar gastos redundantes e improductivos.
Nuestras condiciones de salud no han mejorado en treinta años. Causa principal: bajo nivel de gasto dedicado, pese a mejora de condiciones fiscales e ingreso privado.
En la década de los ochenta los gastos del sector público en salud representaban 0.9% del PBI. En los noventa mejoran en la segunda mitad de la década, pero eso duró hasta el 2002 (1.3% del PBI); para luego estancarse.
Una tendencia similar se ve en el gasto privado que alcanzó su mayor crecimiento el 2002 (3.2% del PBI) luego declina a un promedio de 2.5% del PBI.
Las estadísticas del BM muestran que de 188 países el Perú ocupa el puesto 142 en el gasto de salud (público y privado). El gasto per cápita en salud fue de US$ 289 para el 2011, ubicándose en el puesto 98, uno de los más bajos del mundo, rezagados respecto a vecinos como Ecuador (US$ 331.5), Paraguay (US$ 351.9), Colombia (US$ 432), Chile (US$ 1074.5) o Brasil (US$ 1120.6).
La tasa de crecimiento poblacional del Perú es 1.1%, menor a la de países mucho más avanzados. Implica acelerado envejecimiento.
El Sector Salud se caracteriza, por insuficiente acceso, bajo número de asegurados, baja calidad de servicios, fragmentación del sistema, duplicidad de gasto, capacidad ociosa, inversión desorganizada y falta de medición de estándares de eficiencia.
La Reforma
Una reforma del sector debe partir de la aplicación de una política integral de progresivo aumento de recursos para mejorar eficiencia (humana y capital), ampliar cobertura, priorizar atención preventiva y de primer nivel, fusionar subsistemas, elevar calidad de servicios.
Hoy tenemos emitidos 24 Decretos Legislativos entre setiembre y diciembre de 2013, una nueva definición de emergencias sanitarias reglamentando transferencias de funciones de INDECOPI a SUNASA en temas de Salud; intercambio de prestaciones interinstitucionales, indicadores de gestión, nuevo Viceministerio, un SIS con potestad de financiar enfermedades de alto costo; las farmacias inclusivas para enfermos crónicos; el Instituto de Gestión de Servicios de Salud autónomo, embargos telemáticos a favor de Essalud, incorporación de trabajadores independientes a la Seguridad Social( orientándose a la universalidad de atención) la separación de prestadores de los financiadores, etc. Aciertos y desaciertos, pero hasta ahora, mala aplicación.
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