¿ Bullying a Trump?
El
triunfo de Trump en las pasadas elecciones Norteamericanas del 2016, puede
considerarse un remezón político e incluso uno de los mayores trastornos en la
historia política americana.
Esta
victoria fue propulsada en gran medida por una coalición de votantes blancos de
la clase obrera y trabajadora, con un desempeño político particularmente bueno
en zonas rurales y pequeñas ciudades.
Por
su parte Clinton tuvo un desempeño inferior con votos de la coalición con
Obama. Ella se cobijó detrás de aquel con jóvenes y afroamericanos en un 5%,
hispano en 6%, y asiáticos en 8%.
El
resultado es que el Partido Republicano ahora controla la Casa Blanca, ambas
ramas del Congreso, y 33 gobernaciones.
Importante
es observar que esta es la quinta vez de las últimas seis elecciones que los
norteamericanos votan por un cambio, que no termina de darse.
Los
resultados electorales reflejan un país dividido por geografía, género, edad,
raza, ingresos y educación.
Emergentes
movimientos de izquierda y derecha se han unido para luchar contra un liderazgo
político-institucional burocrático existente en los Estados Unidos con un nuevo
enfoque que incluye:
Luchar
contra la corrupción y favores especiales que han estado recibiendo los ricos y
sus cómplices políticos, siempre conectados.
Oposición
a los acuerdos comerciales que atenten contra la clase trabajadora de los EEUU
(TPP por ejemplo).
Luchar
contra los privilegios de las grandes corporaciones.
Limitar
la intervención militar de Estados Unidos en el resto del mundo, pero fortaleciendo
sus fuerzas armadas.
Un
cuidado especial para los niños norteamericanos.
Estos
resultados han puesto nerviosos a propios y extraños, sobre todo a quienes
dependen de cercanías político burocráticas de las grandes corporaciones que
han hecho de los EEUU uno de los países con mayor desigualdad en el Mundo. Y
por supuesto a sus cómplices, en aquellos países que suelen comportarse como
satélites cumplidores de órdenes de ciertas oficinas norteamericanas dominadas
por los defensores de los privilegios aludidos.
Nos
quisieron hacer creer que Trump no existía, luego que era poco menos que un
desquiciado, luego todo aparato gubernamental se puso en su contra, llovieron
acusaciones de todo tipo, pero finalmente ganó.
En
nuestro País sucedió algo parecido, solo que no se mencionaba la absoluta
animadversión de Trump contra el TPP, la cual fue eje central de su campaña,
con una consigna clara Primero Estados
Unidos, entendible, en tanto es la primera obligación de cualquier
gobernante, poner primero a su País.
Pero,
los cómplices aliados de aquella burocracia dorada defensora de privilegios,
trataban de ganar tiempo y aprovecharse del casi nulo conocimiento de los
peruanos de las trampas que contiene el acuerdo referido, tuvieron el coraje de
enviarlo dos veces al Congreso para tratar que ese TPP fuera ratificado, su
consigna, su razón de ser, querían ganar tiempo y sorprender al pueblo una vez
más.
Escuchamos
de todo, incluido insultos de quienes se quedaron sin argumentos, y de quienes
ni siquiera habían leído el TPP, una verdadera carrera antidemocrática bañada
de ignorancia y mentira que pronto llegará a su fin, una vez más gracias al manifiesto
del pueblo norteamericano.
Hemos
escuchado cosas tan absurdas como que solo es un presidente el elegido,
refiriéndose a Trump y que “se confía en la INSTITUCIONALID de los Estados
Unidos” refiriéndose a la inercia de acuerdos comerciales que privilegian la
codicia. Son incapaces de entender que Trump, nos guste o no, representa el
pensamiento norteamericano, eso es democracia, y que ningún “grupete” de
funcionarios puede ni debe oponerse al mandato de un pueblo.
Ing. José Enrique Silva
Pellegrin
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